Hoy, antes que nada, queremos compartirles que una lectora del Movimiento, nos ha enviado la siguiente propuesta:
QUE UTILICEMOS EN NUESTRA RELACIÓN CON LOS DEMÁS UN LENGUAJE CON PALABRAS AMABLES Y NO OFENSIVAS.
POR NUESTRA PARTE AGREGAMOS A ÉSTO OTRO PEDIDO: QUE NOS ENVÍEN EL NOMBRE DE ALGUNOS VALORES QUE CONSIDEREN IMPORTANTES PARA EL DESARROLLO HUMANO.
Por tal motivo, nos gustaría recibir sus comentarios al respecto.
Y, AHORA, COMENZAMOS CON EL BLOG DE HOY:
En un envío anterior se escribió acerca de “las buenas personas” y se mostraron elementos para reconocerlas.
Pero qué pasa con aquellas que nos parece que no lo son.
¿Cómo debe ser nuestra relación con ellas? Cómo debemos tratarlas?
¿Debemos evitarlas? No. Porque así estamos impidiéndole un contacto que podría servirle de estímulo para un cambio.
No debemos evitarlas ni mostrarles rechazo. Eso las aísla más en su conducta, que consideramos negativa, le estamos mostrando que no las aceptamos, que no queremos ningún contacto con ellas y eso lo perciben.
Lo primero que debemos hacer es “reconocerlas” a través de un saludo abierto, amable y tranquilo.
Si son personas de trato diario, podemos interesarnos por ellos, por su estado actual o por quienes integran su familia.
Nuestra actitud debe ser amigable. Eso ayudará a que se formen puentes que podamos cruzar: nosotros hacia ellos y ellos hacia nosotros.
Muchas veces no se acercan a nosotros por timidez, vergüenza o temor de ser rechazados.
Esas trabas que tienen, impiden que veamos como son realmente.
No debemos temer acercarnos. Con una palabra, con una actitud que les sirva de apertura.
Si queremos una buena relación entre los seres humanos, comencemos nosotros a crearla.
Hay mucha buena gente que no conocemos en realidad, ya que los actos nobles que muestran sus valores los aplican sólo en su intimidad, con quienes están en su círculo de relaciones.
Si los conociéramos quizás nos conmoverían sus actitudes y llegaríamos a considerarlos también como “buenas personas”.
De todos modos aunque no los conozcamos del todo, igual debemos reconocerlos y considerarlos como seres humanos que