lunes, 19 de enero de 2026

LA BUENA VOLUNTAD

Actuar con buena voluntad, nos abre puertas.

Cada puerta que abrimos hacia afuera, abre en nosotros un espacio interior en el que entran el agradecimiento de los otros, su sonrisa, su sorpresa, su alegría, su satisfacción.

Nos sentimos buenos, capaces de poner nuestra voluntad para hacer algo por los demás.

Cada acto de buena voluntad, nos confirma que estamos en el buen camino.

La felicidad que nos queda luego de haber realizado algo con buena voluntad, nos expande, nos amplia.

La voluntad desde luego requiere esfuerzo, pero si está aplicado a una buena acción, el esfuerzo disminuye, se aliviana en ese ir hacia el otro.

Es hermoso sentirnos buenos.  ¡Qué limpios, qué libres, qué puros nos sentimos! ¡Qué amigo de nosotros mismos!

Nos aceptamos y estamos de acuerdo con nuestra forma de ser.

Actuar con buena voluntad es de por sí una buena acción.

Que no queda sólo en nosotros, sino que va dirigido a alguien que lo recibe.

Las acciones buenas, como las acciones nobles, muestran los valores humanos que las generan.

Hay algo más, entonces, para tener en cuenta en la relación con los demás, algo que siempre está a nuestro alcance: 

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